Semillas de amor

Lloré mucho, cuando murió Sultán, mi querido lanudo. Desde la cuna había estado en mi vida. Me enseñó a gatear y me empujaba, suavemente, con el morro, evitando que me golpeara con los marcos de las puertas o las patas de las mesas. Era mi almohada preferida para las siestas y más tarde, cuando ya…

Read more