La viuda del cura

A ver, Rosario, hija mía, lo que me pides no es serio. Por más que en mi ministerio he visto casi de todo, mujer, yo no encuentro el modo, de encajar esa herejía. • ¡¿Su ilustrísima lo duda?! Puede usted llamarme loca, pero iba de boca en boca —lo digo sin amargura—, que era la…

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