¿Qué es aquello que reluce, 

en lo alto del castillo?

Cuidad, don Lope, la rima

si su ánima en algo estima.

Que es un cura, se deduce,

por cómo empuña el cepillo

y que va sin calzoncillo

es la impresión que produce.

La visión provoca grima,

yo no sé si es cura o fraire.

Las gónadas lleva al aire

y a pensar, el caso induce,

que con orgullo las luce. 

¿Usted, don Diego, qué opina?

Que ciego quisiera estar,

pues no sé dónde mirar.

Más a fuer de ser sincero, 

habré de aplaudir al clero,

que en este mundo falsario,

ocho son las maravillas: 

siete, más las criadillas

de aqueste orondo vicario.

Atinado el comentario

es, don Diego, a todas luces,

pero a nada nos conduce

especular con su brillo,

que fue cosa del cepillo, 

y es argumento certero,

que tratando con el clero,

no es oro, lo que reluce.

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