Ya la veo llegar, no tengo duda;

cotidiana, puntual, indiferente.

Camina reposada, lentamente

da la impresión que todo se la suda.

Desgarbada, como un ave zancuda,

pasea su mirada entre la gente:

está eligiendo, borde, displicente,

a ver a qué paisana deja viuda.

Y yo, por si las moscas, me hago el sueco,

que en esto del azar no tengo suerte; 

si me guipa, lo sé, me deja seco.

No te creas, compadre, que no es fuerte,

si me da por pensar me pongo clueco, 

lo hijaputa que llega a ser la muerte.

Related posts:

Armando Barcelona Bonilla

Armando Barcelona Bonilla Poemario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *